Medellín a otro nivel: cuando la ciudad abraza a su niñez, florece la esperanza.

En medio de los números, las cifras y los porcentajes de la Rendición de Cuentas “Medellín a otro nivel”, hay algo que late con más fuerza que cualquier dato: el corazón de una ciudad que ha decidido volver a cuidar.

No son solo logros. Son susurros de alivio en las cocinas de las casas que ya no temen al hambre. Son sonrisas que regresan a los rostros de madres que saben, que sus hijos están protegidos. Son manos pequeñas que hoy sostienen más que comida: sostienen dignidad, cuidado y la certeza de que alguien las protege.

Porque cuando Medellín decide poner a su niñez en el centro… todo empieza a cambiar.

1. Proteger no es una política: es un acto de amor colectivo.

En las calles, en los barrios, en los pasillos de las instituciones… se ha tejido una red invisible pero poderosa: nadie toca a nuestra niñez, todos los protegemos.

131 capturas.

7 extranjeros judicializados.

62 intentos de entrada frustrados gracias a Angel Watch.

Detrás de cada número late una infancia que puede crecer en paz. Una niña que ya no camina con miedo. Un adolescente que recuperó su infancia. una familia que respira en paz.

Porque miles —36.674, para ser exactos— han escuchado, en colegios, en buses, en plazas, una consigna que se ha vuelto himno:

“Con mi cuerpo nadie se mete”.

2. El hambre no se va de vacaciones.

Hubo un tiempo en que el silencio de la olla vacía era más fuerte que cualquier palabra. Pero hoy, en Medellín, el hambre retrocede.

Del 28% al 19%.

Del 1,1% al 0,4% en desnutrición infantil.

Y lo más importante: cero muertes por desnutrición en 2024 y 2025.

Esto no es casualidad. Es el fruto de un pacto ciudadano:

97.000 paquetes alimentarios llegaron como abrazos a las comunas.

5 millones de platos rescatados se convirtieron en dignidad en la mesa.

244.000 estudiantes comieron mientras aprendían.

Por primera vez en la historia, Buen Comienzo no cerró ni un solo día. Porque el hambre no sale a vacaciones… y el cuidado tampoco.

3. Familias fuertes, raíces profundas.

Una ciudad no se construye con concreto, sino con vínculos. Por eso, 124.000 familias han sido acompañadas para sanar, prevenir y reconstruir desde el amor, no desde el miedo. Porque sabemos que el futuro también se siembra en el tiempo libre, 5.200 niños y adolescentes han encontrado en el arte, el deporte y la robótica no solo una distracción… sino un camino.

4. El cuidado como revolución silenciosa.

Detrás de cada logro, hay una mujer, una madre, una cuidadora, una Agente educativa.

Y esta ciudad ha decidido agradecerle con hechos:

17% más en sus salarios.

9 círculos de Cuidado abiertos como refugios de dignidad.

8.000 mujeres con acceso a empleo, formación o becas.

Porque cuidar no es un deber invisible. Es un trabajo esencial y hoy, Medellín lo reconoce.

Una promesa desde el corazón

El Plan de Desarrollo marca un 98,6% de avance… Pero lo que me conmueve no es la cifra en el papel, sino la vida que late detrás de cada logro cumplido.

Desde mi curul, desde mi maternidad, desde mi fe en esta ciudad, renuevo mi palabra:

Seguiré luchando para que la niñez no duerma con hambre, para que ningún niño tema caminar solo, para que toda madre sepa que no está sola. Porque gobernar no es solo administrar. Gobernar es cuidar y mientras haya un hogar que nos necesite… ahí estaremos.

— Camila Gaviria

Concejala de Medellín

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