Mamachila: la mujer que construyó Moravia

Moravia: Donde el amor de una madre transformó el territorio

En los años 60, cuando Medellín aún respiraba aires de campo en sus periferias, una mujer valiente llegó a las cercanías de las vías del tren con un sueño a cuestas. María Lucila Pérez, conocida por todos como Mamachila, se instaló en un Moravia que en ese entonces era un paraíso de bosques y lagunas.

Hija de madre soltera y la mayor de seis hermanos, Lucila traía en su ADN la fuerza de la resiliencia. Pero la historia de Medellín cambió, y con ella, el entorno de su hogar. El paraíso natural dio paso al botadero de basura, y con la llegada de cientos de familias con necesidades extremas, nació el propósito de vida de Mamachila.

De cuidar el hambre a tejer comunidad

Conmovida por los niños que quedaban desatendidos mientras sus padres buscaban el sustento en el morro de basura, Lucila abrió las puertas de su casa-finca. Sin ayuda del Estado en sus inicios y con sus propios recursos, empezó a brindar alimentación y cuidado a los más pequeños.

Su hogar no solo fue una guardería; fue el epicentro de la transformación de Moravia. Allí se gestaron procesos comunitarios, reuniones de la iglesia y planes de construcción que convirtieron un sector olvidado en un territorio de esperanza. Durante décadas, fue la “profe” de artes y la cuidadora incansable que hoy muchos adultos de Medellín recuerdan con gratitud.

40 años de entrega: El Club de Vida Mamachila

La labor de Mamachila no se detuvo con los niños. Al notar que nuestros adultos mayores estaban quedando en el olvido, fundó el Club de Vida Mamachila. A sus 88 años, y con el apoyo de la Fundación Oasis Urbano, sigue liderando con una lucidez y un amor que desafían el tiempo.

“Mamachila es el reflejo de la Medellín que no se rinde. Su vida es un testimonio de cómo el vínculo y el cuidado pueden salvar una ciudad”. – Camila Gaviria, Concejala de Medellín.

Un reconocimiento que trasciende las medallas

El año pasado, desde el Concejo de Medellín, tuvimos el honor de otorgar un reconocimiento oficial a María Lucila por su vida y obra. Fue un momento de orgullo para la ciudad, pero somos conscientes de que los homenajes deben ir acompañados de bienestar real.

Hoy, a sus 88 años y tras haber dedicado casi medio siglo a tejer comunidad, Mamachila no tiene una casa propia. Es una paradoja dolorosa: la mujer que ayudó a miles de familias a encontrar un lugar y un propósito en Moravia, aún no cuenta con un techo que sea suyo para descansar con la dignidad que merece.

Un llamado a la unión: El Proyecto Especial Mamachila

Esta no es solo una iniciativa de una oficina o de una persona; es un llamado a la gratitud colectiva de Medellín. Por eso, convocamos a todas las organizaciones sociales, fundaciones y actores del sector privado para que se unan a esta causa.

Queremos montar un proyecto muy especial que sea un modelo de reconocimiento vivo a su labor y un monumento a la resiliencia de nuestra ciudad.

Mamachila nos cuidó a todos cuando Moravia más lo necesitaba. Ahora es nuestro turno de cuidarla a ella.

¿Tu organización quiere ser parte de este proyecto? Escríbenos y sumemos fuerzas para devolverle a Mamachila un poco de todo lo que ella le ha entregado a Medellín.

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